sábado, 31 de diciembre de 2011

Mi 2011

Seré breve.


Castillo de Montjuic, Barcelona, España. Octubre 2011.
Para su servibar el  año 2011 fue un año catártico.

Me pasó de todo... de verdad. 

Renuncié a mi primer trabajo, me dí 2 meses enteros de vacaciones, adquirí la disciplina del ejercicio, entré a una buena empresa con la cual me siento identificado, viajé en dos ocasiones a Europa, renuncié a mi novia y después ella renunció a mí, me dí de topes contra la pared, me refugié en los amigos, adquirí muchísima experiencia de vida, me sirvió comprarme mis caprichos y dejar de lado las chaquetas mentales.

Dí mi primera conferencia, fui aplaudido, me tomaron fotos y me dieron regalos, me robaron mi carro, retomé las salidas en transporte público, redescubrí el valor incalculable que es el que un amigo te preste su casa para dormir, me junté con un buen amigo para hacer una empresa, me enamoré, en frecuentes ocasiones, lloré, por haber peleado guerras que desde un principio estaban perdidas, recorrí Reforma muchos domingos en bici y me enamoré de mi ciudad y de la gente con la que comparto esos momentos.

Visité menos iglesias para revisitar mi corazón, fui odiado, por mucha gente, en algunas ocasiones sin justificación alguna, pero también fui amado, con amor de familia, amor de verdad, me enfermé solo en dos ocasiones, un récord sin duda, dejé de lado mi pasión por la música para enfocarme en otras cosas, me compré un cuaderno pequeño y desde entonces lo llevo para todos lados, me reconcilié con mi padre, abracé mucho a mi madre y platiqué muchas veces con mi hermana, me siento orgulloso de ella, mi perro como siempre fue uno más de la familia. 

Bebí, en frecuentes ocasiones, la mayoría fueron para festejar, a la vida, siempre, constante, me desgarré la garganta en muchos conciertos de música, bailé, asistí a bodas, reforesté y pensaba en el planeta siempre que podía, nunca perdí el sentido del humor, así sigo, abrí cajones y encontré cartas, fotos, dedicatorias, besos en papel, rememoré y en mí se asomaron muchas sonrisas, leí, poco, mayormente revistas y libros de finanzas personales, ví series diferentes a las que estaba acostumbrado, me vi muchas veces reflejado en pantalla, fui testigo de cómo los amigos comienzan a tomar caminos diferentes, hoy aprecio muchísimo más de su compañía. 

Entendí que lo único que tenemos en esta vida es nuestra palabra y el valor que le damos nosotros es el valor con el que se mide el éxito, aprecié la fotografía y el sabor de un buen vino, visité hoteles, algunos para vacacionar, otros de paso, comí platillos exquisitos, les tomé fotos, las subí siempre que podía a las redes sociales, dormí poco, pero trabajé mucho cuando tenía que hacerlo, aprendí, pocas veces por un consejo, en su mayoría por tropezones y caídas, me levanté, aqui sigo, erguido, errante también, pero hacia adelante, nunca para atrás y nunca estático, cuando eso pase su servibar ya no estará aqui escribiendo para ustedes.

No fui tan breve. Creo que al hablar de un año, es dificil ser breve ¿no? En fin, ¡gracias a todos por hacer de este un gran año, sin dudarlo el mejor hasta ahora, y nos estamos leyendo en el 2012!

- Omar


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